“Y DRAFOD – Decano del

periodismo patagónico”

“Decano del periodismo patagónico”: así calificó Matthew Henry Jones a Y DRAFOD en su obra “Trelew, un desafío patagónico”. Un título merecido, desde que no se conoce otro periódico más antiguo en la vasta franja extendida al sur del Río Colorado.

Varias y fundadas razones concurren para destacar este mérito tan singular. En primer término, no deja de sorprender la dilatada permanencia de una modesta publicación del interior del país, inaugurada hace nada menos que 116 años; máxime cuando son contadísimos los medios de prensa argentinos con una longevidad semejante. Si a ello se agrega su redacción en lengua galesa, el dato adquiere entonces un viso de irrealidad, tratándose de un idioma en crisis que hoy procura afanosamente recuperar terreno en su propio país, después de haber estado proscripto por el gobierno británico durante décadas.

En el editorial del primer número su director -Lewis Jones- proclamaba una loable preocupación: “Debido a la escasa relación que tenemos con el mundo, se presiente desde hace años el peligro de que la falta de intercambio de ideas provoque nuestro estancamiento, en medio de la inercia, sin choques ni discusiones educativas”. Y culminaba aquel párrafo con un concepto de notable vigencia: “Esta carencia de oportunidades de conocer e informarse es más sensible en el caso de los jóvenes, que están expuestos a tantas influencias corruptas e impuras”.

Cualquier semejanza con la realidad actual, ¿será “pura coincidencia”?

La impresión del semanario estuvo inicialmente a cargo de Edward Davies, un tipógrafo venido desde Gales; la imprenta estaba junto a la casa del fundador, en la intersección de Italia y Pasaje Salta de la ciudad de Trelew. Luego, en 1893, cuando el Sr. Lewis Jones enfermó gravemente, la imprenta fue trasladada a su chacra cercana a Rawson, donde su hija Eluned Morgan asumió la dirección del periódico. A partir de 1894 pasó a manos de una sociedad editora que volvió a imprimirlo en Trelew hasta la década de 1940, en que la imprenta fue trasladada a Gaiman.

Muchas fueron las vicisitudes del semanario a lo largo de su evolución, con una extensa lista de directores, hasta que en 1953 asumió la dirección la señora Irma Hughes de Jones, apreciada periodista y poeta del valle del Chubut, ganadora de nada menos que siete sillones bárdicos en los Eisteddfod del Chubut.

Su labor al frente del periódico fue fecunda e incansable, pese a no pocas dificultades y a la escasez de medios. Fallecida en 2003, Irma dejó un recuerdo entrañable en la comunidad valletana. La sucede actualmente en esta tarea su hija Laura, con la colaboración de Esyllt Roberts.


Durante la reciente disertación realizada por en la Asociación San David de Trelew, Laura y Ana María recordaron las épocas en que su madre elaboraba las notas en las noches de la vieja chacra de Treorcki, a la lumbre de una lámpara a querosén. Bajo los débiles fulgores de esa llama trémula, su pluma deslizaba sobre el papel frases en la antigua lengua celta, redactando las noticias que más tarde serían impresas y leídas por los descendientes de los colonos venidos desde Gales en 1865.

Un recorrido por los archivos de las páginas centenarias permite comprobar que, fiel a su nombre (“El Mentor”), Y DRAFOD fue consejero y guía de aquella pequeña comunidad prácticamente aislada del mundo. Hay en ellas registros muy variados para el investigador deseoso de reconstruir los detalles históricos de la vida social, cultural y política del Chubut a lo largo de más de un siglo.

Y aunque el progreso y la tecnología finalmente hayan convertido hoy a aquella lámpara tan sólo en el ícono del periódico, su llama continúa siendo un símbolo demostrativo de que, más allá de toda escasez de recursos, la tenacidad del espíritu pionero es la verdadera luz perdurable: ese fuego sacrosanto que siempre alumbra los proyectos sólidos, edificados sobre una auténtica convicción espiritual.

E.G.

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