Una nota de Jorge E. Vives*


CUANDO EL NOMBRE DE LA CAPITAL DEL CHUBUT FUE CUESTIONADO

Historia y literatura van de la mano. Desde el momento que la novela histórica abreva en las fuentes del pasado, la novela contemporánea testimonia la actualidad y la ciencia ficción es un intento de “historia futura”, resulta legítimo hablar de tal maridaje. Por lo tanto no es extemporáneo traer a este espacio virtual, dedicado a la literatura en general y a la literatura patagónica en particular, un tema relacionado con la historia regional.

La historia patagónica es un poco anecdótica. Sus personajes parecen surgir de las sombras, de un extremo del escenario como en un teatro; y luego de una breve actuación hacen mutis sin que volvamos a saber de ellos. Esta forma de ver la historia le quita una de sus principales características: la de ser una cadena de sucesos que va deshilvanándose en el tiempo. Sus protagonistas tienen una vida antes y después del hecho circunstancial por el cual los conocemos; y esa trayectoria da sentido a su actuación. Esto es lo que sucede, por ejemplo, con el comisionado por el gobierno nacional en la fundación de la ciudad de Rawson, Julián Murga.

Mal conocido como el “Capitán Murga”, este militar tenía en el momento de participar en la fundación de la capital del Chubut el grado de Teniente Coronel; y se desempeñaba como Comandante de la Guarnición Militar de Carmen de Patagones, un puesto que ocupó por varios años. Antes de ser designado en ese lugar había estado, durante el año 1861, al mando del Regimiento de Infantería 8, cuyo asiento actual está en Comodoro Rivadavia. Por ello su fotografía está expuesta en el Museo de esa unidad.

Como todo militar, Murga tenía un legajo con los antecedentes de su vida profesional que al término de su carrera quedó en los archivos correspondientes. Y es de allí donde fue rescatado un documento de particular interés para la historia de la zona, que se aprecia que es inédito y que motiva este artículo: una nota que, luego de la fundación de la ciudad, envía el propio Guillermo Rawson, Ministro del Interior del Presidente Mitre, al titular del Ministerio de Guerra y Marina. En ella, luego de aprobar el desempeño de Murga en “la comisión que le fue encargada de poner en posesión a los inmigrantes Galenses (sic) de las tierras que le han sido concedidas por el Gobierno de la Nación, de conformidad con la ley del 8 de octubre 1862 sobre la margen izquierda del Río Chubut en la Patagonia”, le hace una reconvención: “Exceptúase de esta aprobación el nombre asignado por el Comisionado al pueblo que ha de fundarse como centro de aquella población, por cuanto es atribución exclusiva de la autoridad suprema el dar nombre a los pueblos de nueva fundación reservándose atribuir a este en oportunidad el que estimare conveniente”.

Esta nota, examinada por un experto historiador, dará más paño para cortar. Pero desde el punto de vista de un simple diletante de la historia, puede observarse que el gobierno nacional seguía de cerca el desarrollo de la Colonia. Y también que Rawson se sintió molesto al serle otorgado un honor que seguramente, con la humildad de los grandes, creería no merecer. Sin embargo, pese a haber sido cuestionado por quien era objeto mismo del homenaje, el nombre persistió… y nuestra capital se llama Rawson.

*Escritor chubutense.

Nota: el autor quiere agradecer al General de Brigada (R ) Miguel Ángel Podestá haberle hecho conocer la existencia del documento citado en este artículo.

LEER TRANSCRIPCIÓN DE LA NOTA DE GUILLERMO RAWSON

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