ESCRIBIR EN EL PARAISO

Por Jorge E. VIVES

La montaña se presta para sumirse en la literatura; ya sea en su faz creativa, la labor del escritor, como en su faz lúdica, el placer del lector. Las cumbres que enlazan el espíritu humano con la inmensidad del universo; los bosques umbríos con sus misterios insondables ocultos detrás de cada árbol; las largas noches de invierno cuando la luna congelada ilumina el suelo níveo; todo incita a la imaginación de quien se abisma en las páginas de un buen libro o se aboca a la tarea de transmutar sus sentimientos y pensamientos en palabras que otros disfrutarán luego.

Por eso no es extraño que El Bolsón, ese trozo de empíreo colocado en la tierra por error, descuido o a lo mejor premeditación, sea un pueblo de lectores y escritores. Podría decirse que la literatura mora allí, mentada permanentemente en los nombres de la tierra; algunos eufónicos y sonoros, como “cerro Piltriquitrón” o “río Quemquemtreu”; y otros de tonalidad poética, como “Agujas del Silencio” o “cerro Hielo Azul”.

La vasta producción literaria local es fiel testimonio de esta proximidad con el arte. Se puede mencionar, por ejemplo, a Juan Domingo Matamala, bolsonés de nacimiento, licenciado en letras, docente, actor y director teatral, periodista. Publicó numerosos artículos y libros sobre la zona; entre ellos “El Bolsón, historia y toponimia”, “El embrujo de El Bolsón”, “El Bolsón como yo lo conocí”, “Historia del lúpulo en El Bolsón” y “El periodismo en El Bolsón”. Su obra “El Bolsón, historias del paraíso”, es un anecdotario imprescindible para internarse íntimamente en la región, presentado en una cuidada edición artesanal de gran valor estético.

Nacida en Buenos Aires, Martha Perotto se radicó hace casi treinta años en El Bolsón, donde además de ejercer como docente en lengua y literatura, ha desarrollado una importante labor artística. Es autora de varios volúmenes de cuentos, como “El viaje y otros cuentos” y “Cuentos para un invierno largo”; y sus relatos han integrado diversas antologías. Escribió dos novelas, “De un castillo en Patagonia” y “Territorio: Waj Mapu. Patagonia secreta”; e incursionó en la dramaturgia con la pieza “La ceniza”.

En este blog ya se mencionó un par de veces, por su excelente calidad literaria, un cuento llamado “Gondwana”. Su autor, Jorge S. Honik, es un escritor porteño de origen que vive en El Bolsón desde hace tres décadas; lugar donde se asentó luego de peregrinar por diversas partes del mundo. Farmacéutico universitario y docente en artes y ciencias exactas de profesión, escritor por vocación, obtuvo diversos premios con sus creaciones. Se interesa tanto por la narrativa como por el teatro. Publicó, entre otras obras, un volumen de cuentos imaginativo e inquietante llamado “La selva iluminada” (que incluye el relato “Gondwana”).

Para cerrar este breve resumen se menciona a Jorge Sánchez. Aunque nació en Neuquen, es hijo de una familia de El Bolsón que volvió a radicarse en su lugar de origen hacia 1961. Estudioso de expresiones populares tales como el folklore regional, desde joven se dedicó a escribir poesías y canciones. Su primer obra en narrativa es un conjunto de “Doce relatos patagónicos” (tal el subtítulo) reunidos en el volumen llamado “Al sur del paralelo 40°”.

La lista es, sin dudas, asaz incompleta; ya que son muchos más los autores que, para escribir. aprovechan las bienaventuranzas de ese “paraíso terrenal”. Tal vez un lector desconocedor de la zona suponga que la comparación no es más que una impropia y retórica hipérbole, una exagerada figura metafórica. Pero quien alguna vez, sentado al atardecer en una altura dominante, por ejemplo, en la loma del Medio o en el cerro de la Cruz, haya contemplado el valle que se oscurece a medida que el sol cae detrás de las montañas cuyas puntas ilumina con sus rayos agónicos, en un esperanzado intento de aferrarse al lugar; sabe que el bucólico ambiente se colma de una paz beatífica, edénica, que se presta indudablemente para la meditación. Y que también invita a persistir en esas buenas costumbres de leer y escribir.

Nota: el autor quiere agradecer a la librería “Rincón de Libros» de El Bolsón, la excelente atención brindada; que permitió reunir el material para esta primera aproximación a la rica literatura local.




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