Carmen de Patagones (circa 1885)
ELSEGOOD, EL MARINO

Por Jorge Eduardo Lenard VIVES

Una calle de la ciudad de Trelew es denominada “Edmundo Elsegood”. Según la página web de la Municipalidad se trata de quien «intentó fundar una colonia en 1856 en el mismo lugar donde Jones hizo el fuerte en 1854, fracasando». Referencias igualmente breves figuran en la “Historia del Chubut”, de Clemente Dumrauf; y en “Crónica de la Patagonia y Tierras Australes” de Antonio Álvarez. La aventura colonizadora de Elsegood y su azarosa vida, que incluyó un romance de novela, pasó en el Valle discretamente al olvido. Pero no fue así en Carmen de Patagones, cuna de navegantes sureños, ciudad madre de ciudades australes, que supo conservar la memoria de este marino radicado allí a principios del siglo XIX.

Marino del cual se decía que era galés. Pero en su biografía “En la estela del Corsario Elsegood” (“corsario” porque el protagonista de este relato participó en la guerra de corso contra el Brasil), Luciano Becerra informa que nació el 27 febrero de 1802 en Morpeth, Northumberland; región al noreste de Inglaterra, muy lejos del sureño Gales. Tampoco su apellido tiene reminiscencias galesas; de hecho sería de origen escandinavo. Como sea, el futuro marino llegó a las Provincias Unidas del Río de la Plata siendo niño, y en 1826 ya está asentado en Carmen de Patagones.

Morpeth Bridge, Northumberland (© Laing Art Gallery). Thomas Girtin (1775 – 1802)

Son dos los puntos principales que atraen la atención sobre Elsegood, al tenor de este blog. Por un lado, su casi desconocido intento colonizador en el Chubut; por otro, la romántica relación que lo unió a Mariquita León, amorío que devino en fuente de inspiración literaria.

Del primer tema no existen muchos datos; y los pocos que hay son acicate para que algún historiador profundice el tema. Al hablar en su libro del asunto, Becerra cita a Antonio Alvarez: “En 1856 llega (al Chubut) el Capitán Elsegood con algunas familias galesas; también fracasa en el intento y al cabo de dos años se marchan”. La similitud de esta descripción con la de la página web municipal mentaría una fuente común. Pero luego Becerra agrega otros datos, provenientes de varias biografías redactadas por los numerosos descendientes del marino.

Una de esas citas dice que el navegante, con su grupo de galeses, desembarca en la costa, al parecer, del golfo de San José. Desde allí trata de alcanzar el río Chubut a pie; y es en este intento que fracasa. Sin embargo esa descripción del hecho es improbable. Elsegood conocía el litoral patagónico; y es ilógico que emprendiera tal marcha. Más cierta parece otra referencia biográfica, que afirma que el marino funda su colonia en la desembocadura del río Chubut; y que al cabo de dos años debe abandonar la empresa. Algunas de las familias galesas regresan a Inglaterra, en tanto otras se asientan en diversos puntos de nuestro país. Ambas citas coinciden en fijar la fecha de la empresa entre 1856 y 1858; a mitad del ensayo de Libanus Jones en 1854 y la colonización definitiva en 1865.

De su romance con María Josefa “Mariquita” León, se destaca que desposó a su mujer cuando ella era muy joven. El matrimonio tuvo varios hijos y su vida se movió entre Patagones y Buenos Aires. El marino dio a lo largo de los años permanentes muestras del amor hacia su mujer. Por su parte, Mariquita se acostumbró a las muchas ausencias de su marido; y a las angustiosas esperas.

Elsegood murió en alta mar el 19 de enero de 1870, como un marino de ley. Poco consuelo fue esa circunstancia para Mariquita quien, desde el balcón de su casa en el barrio porteño de Montserrat, ve entrar al puerto de Buenos Aires el buque de su marido, el “Patagones”, con crespón negro y bandera a media asta. María Cristina Casadei recuerda esta escena en su bello romance “De Mariquita y Edmundo”, con justas palabras que son digno colofón para esta nota:

Y un día el presentimiento,
Mariquita despojada
con ojos de sueños rotos
contempla llegar la barca.
Sobre el crespón de las olas
la muerte, erguida, cabalga,
Edmundo es sólo un recuerdo
diluido en la nostalgia.

Sobre la espuma del río
el sol se vuelve mortaja.

Nota: Los textos empleados en este artículo pertenecen a documentos del Museo Regional “Emma Nozzi”, de Carmen de Patagones. El autor agradece a la Sra Rosa Spampinato, de la Asociación de Amigos de dicho Museo, la información que tan gentilmente le hiciera llegar; y también agradece al Profesor Clemente Dumrauf los datos aportados en una amable charla.

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