OÍD EL RUIDO DE ROTAS CADENAS…

Por Jorge Alberto BAUDÉS

Primero llegó el modernismo, luego el posmodernismo y luego… Pero las cadenas que otrora limitaran la movilidad de los hombres hechos esclavos, condenados a trabajar forzadamente en provecho de otros, han vuelto a tener vigencia, disimuladas, sigilosas, pero tan aberrantes como sus antecesoras. Los hombres, inmersos en la vorágine de los tiempos que corren ( o que nos corren) se ven atrapados en las ávidas lecturas de sus correos electrónicos por las “cadenas” a través de las cuales nos seducen con profundos pensamientos, con fotos desgarradoras, con hechos contrastantes (sacados de sus contextos) por los cuales nos advierten cómo debemos pensar, actuar o seguir y que en caso de adoptar una actitud indiferente recibiremos castigos, maldiciones, o infortunios inesperados. De este modo, nuestra interior inseguridad, nuestra falta de perspectiva y nuestra atribulada inteligencia quedan en evidencia ante el inevitable “reenviar” al que nos empujan vehementemente (y muchas veces condicionándonos a hacerlo en los siguientes cinco minutos). Estas “cadenas” obviamente responden una vez más a intereses espurios, ya que “navegar” implica para el usuario incurrir en un gasto y para el promotor de la misma, inducir al consumo de los auspiciantes que se filtran y en el menor de los casos a la utilización de la red, mediante minutos de aire los que indefectiblemente luego aparecen en forma inexplicable en las facturas de los servicios que deberemos abonar con gran esfuerzo. Es hora que volvamos a despertar nuestras conciencias, a recuperar nuestra capacidad de discernir y a construir nuestro presente y futuro a partir de nuestras convicciones y creencias. Rompamos nuevamente las cadenas y concentremos nuestra atención en los signos positivos que la vida nos presenta cotidianamente para indicar a cada uno de nosotros cuál es el mejor camino a seguir para nuestro crecimiento interior.
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