AHÍ VA EL POETA
Por Carlos Dante Ferrari

Ahí va el poeta
andando, pensativo.
Lleva por equipaje la voz
de su tristeza
y un callado designio.

Un perro callejero
le huele la sonrisa
en la mirada
y se apega a sus pasos
sin destino.

Ahí va el poeta, andando,
pensativo,
reconociendo las rejas y portones
de un pueblo más antiguo.

Los suspiros humeantes
del postrer cigarrillo
calcinan los retazos
de un anhelo perdido.

En su delirio,
va construyendo con gajos de recuerdos

de esquinas y baldíos,
de patios solitarios
y ventanales fríos,
un parapeto de estrofas
sin sentido.
Y con el último verso claudicante
se acomoda en un banco
de la plaza
para darse un respiro.
Ahí está reposando,
ahora,
callado
el vagabundo
con el rostro transido.
Ha parido en su mente
un poema desgarrado
que nunca será escrito
(y el corazón le duele
como un útero sangrante,
latido
tras latido.)

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