28 (*)
 
 
 
Por Antonio Vicente Ugo (**)
Cielo de tan duro, congelado,
allá en el Sur donde yo supe verlo.
Un sol de amanecer que sin saberlo
apaga las estrellas que me ha dado.
Luego ese viento que alcancé a quererlo
y el jarillal sentido y maltratado,
o el gaviotín sobre el acantilado
cuyo vuelo no alcanzo a comprenderlo.
Estampa pobre de la remembranza,
de la que sólo queda la esperanza
de volver saturado de alegría.
Pero comprendo que los años fueron
y aquellos ojos que tanto lo quisieron
ya nada habrán de ver de lo que había.

(*) Soneto número 28 del poemario “La tierra que me diste”.
(**) Poeta chubutense, por opción.

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