lluvia-atardecer

RETAZOS

 

Por Miguel Oyarzábal (*)

 

  

 

En los días lluviosos

aparecen los recortes de la noche.

Este es rojo sangre

tal vez

un poco más claro.

Viene de un horizonte extraviado

huele a arena y resurrecciones

donde la penumbra puede inclinarse

pero no se cae.

El boleto

es hasta un salón desprovisto de adornos

y con algunas luces minúsculas.

El pedazo de tela

se transforma en todo un vestido,

una mujer

cuyo nombre abandonó la madrugada

por no marcar cicatrices.

Ella,

obrera de lo oscuro,

me ayudó a ver de cerca

las primeras piedritas

para que aprenda

cómo encender los fuegos.

 

 

 

(*) Escritor de Puerto Madryn.