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MADRE TIERRA

 

Por Pehuén Naranjo (*)

 

 

 

Puedo pisar descalzo
sin lastimarme, apenas,
y crecer al contacto
caliente de tu entraña.

 

Puedo abrirte profundo
sin herirme las manos,
porque sé que tú sabes
que al buscarte me busco,
porque somos lo mismo.

 

Puedo hoy modelarte
y acicalarte a antojo,
con colores distintos
de aromos y linares,
con olores distintos
de lavandas y azahares,
más, tu perfume a lluvia,
esa intacta frescura
que me explota en el pecho
es preñez de semilla,
¡cómo intentar cambiarte!

 

Puedo leer tu cara
traza a traza, sintiendo
que a pesar de tus años,
encienden mis pudores
tu desnudez salvaje
y esa oronda ternura
que recorre mi espalda
vertebrándome entero.

 

Puedo caminar harto
porque sé que me esperas,
porque voy a ser tuyo.
Y allí donde me encuentre
me entregaré rendido,
y me amarás despacio
bebiéndome el olvido,
pues tu tiempo y el mío
ya no tendrán sentido.

 
 
 

(*) Escritor y músico nacido en Zapala, Neuquén. Actualmente radicado en la provincia de Buenos Aires.