REVISTAS LITERARIAS

 

 
 

Por Jorge Eduardo Lenard Vives

 
 
 

 

      Mucho se habló en este blog sobre la necesidad de difundir las obras de los escritores patagónicos. Ya se ha escrito sobre el papel de las librerías y de las bibliotecas en tal tarea; y se enunció el rol de los críticos y comentaristas en el asunto. Y como alguna vez se comentó la importancia de las Revistas Literarias en la región como un valioso medio para divulgar sus letras, vayan estas palabras para recordar algunas de ellas.
      La pionera de tales publicaciones, pues no se han encontrado otros antecedentes, parecería ser “Trépano Celeste”; que circuló entre enero y diciembre de 1960 en Comodoro Rivadavia. Pero antes de continuar con esta parte de la historia, es menester dedicar unas líneas a la revista “Argentina Austral”; editada entre 1929 y 1968. Su contenido, si bien general, siempre incluía algún cuento o poesía patagónica; y también artículos de crítica literaria, como los de Julián Pedrero, Germán Burkardt y Leonor María Piñeyro. Volviendo a “Trépano Celeste”, órgano de la Peña del mismo nombre, cabe acotar que se imprimieron, en forma artesanal y a fuerza de mimeógrafo, seis números. Dirigida por el escritor comodorense Eduardo Gallegos, mereció la atención de algunos historiadores del género. Tal el caso de Héctor Le Fleur, Sergio Provenzano y Fernando Alonso, que lo describen en su obra “Las revistas literarias argentinas (1893-1960)”; y de Nélida Salvador, Elena Ardissone y Miryam Cove de Nasatsky, responsables de “Revistas Literarias Argentinas (1960-1990)”; quienes lo citan como “visto pero no incorporado al trabajo”. Entre otros, fueron sus colaboradores Aurelio Salesky Ulibarri, Anita Aracena, Alina Montes, Marta González, Mirley M. Avalis, Alejandra Flavio y H. Cornaglia.
     Esta crónica debe hacer ahora un largo impasse, no porque no hayan existido revistas literarias en la región en ese lapso, que las debe haber habido; sino porque es difícil recabar datos al respecto. Se requeriría una profunda investigación sobre el particular, que la premura en finalizar estas líneas impide por el momento. Es así que un par de décadas después, el relator vuelve a la ciudad del golfo San Jorge para hablar del magazine literario decano de la Patagonia. Se trata de “Crónica Literaria”; cuyo primer número apareció en diciembre de 1983, acompañando al matutino local “Crónica”. Fue su mentora la escritora y poeta Clara Mizrahi, quien lo dirigió hasta su fallecimiento el 19 de marzo de 1997. Desde entonces, y lo sigue haciendo al día la fecha, se desempeña como coordinador semanal del suplemento Marcelino Alvarado. La “versión papel” sale con el diario los días martes. Marcelino conduce además la versión digital, “www.crónicaliteraria.com”, en un espacio web propio. Muchos escritores deben agradecer la difusión de sus obras a este espacio literario, que no sólo alberga autores regionales, sino también nacionales e internacionales. Su vigencia le otorga una destacada posición en el panorama regional. Durante treinta y cuatro años, “Crónica Literaria” ha estado apoyando la Literatura; y, como dice su responsable, “seguiremos estando”.
      Durante un tiempo se publicó en Trelew la revista cultural “Tela de Rayón”, cuyo contenido, si bien abarcaba todas las Artes, tenía una neta orientación literaria. El periódico de ese nombre fue fundado en 1997 por el poeta Jorge Spíndola, conformando, en palabras de un redactor, “una expresión de la pluralidad artística y cultural del sur del mundo”. En su segunda etapa se divulgó como suplemento cultural del diario Jornada. Dejó de aparecer a mediados de la segunda década de los 2000. En ese momento, el proyecto cultural había iniciado la publicación de obras de literatos patagónicos; y podía accederse a su información a través de la página web del diario.
     Hacia el año 2002 salió otra revista; que tuvo varios números impresos y su correspondiente portal en internet. Se trata de “El Camarote”, editada por Ignacio Artola y dirigida por Raúl Artola; que se definía como un “Espacio de literatura + arte” con el lema “la periferia es nuestro centro”. Era editada en Viedma; y difundía las expresiones de los géneros poético, narrativo y ensayístico de la región. Según dijera su director en una entrevista al suplemento “Ñ” en el año 2005, estaba orientada a la “búsqueda de una Literatura Patagónica… no por que creamos que haya una literatura específicamente patagónica, sino para averiguarlo”. Tuvo también una línea editorial que publicó varios libros de autores regionales; como “Un hombre canta”, la obra póstuma del poeta de Sierra Grande Julio Sodero (1950-2005). El magazine, que incluía ilustraciones de artistas plásticos de la zona, llegó hasta el número 15; a fines de la primera década del siglo.
  Para finalizar esta -con seguridad- incompleta nota, recordando que dicen que la caridad bien entendida empieza por casa y tomando al pie de la letra lo que Juan Luis Gallardo advierte en su poemario “Las Cosas”:
Total, a fin de cuentas, me puedo dar el gusto
de incluir un homenaje a mi gente, si es justo;
se quiere dejar un párrafo de reconocimiento para Literasur. Esta revista literaria fue creada en el año 2007, y dirigida desde entonces, por Carlos Dante Ferrari y su álter ego Eber Girado. Si bien se ofrece sólo en versión digital, varias veces ha estado a punto de ver la luz un ejemplar impreso; y, al igual que otros emprendimientos culturales, tiene un sello editorial que la identifica y que ha publicado algunos libros. Por sus páginas han pasado gran cantidad de escritores de valía. Hace escasos días, el 10 de este mes y año, Literasur cumplió, en silencioso aniversario, 10 años de vida en la red. Sus hojas virtuales se han cubierto durante esta década con las palabra de autores antiguos y modernos de gran significado en la Literatura Patagónica; con la indudable excepción de las hojas borroneadas por un servidor, que cada tanto ponen a prueba la paciencia y la amabilidad de los lectores, como en esta oportunidad.