SORTILEGIO

 

Por Pablo Lautaro (*)

 

 

Solo.
Postrado ya de tiempo
en la misma tierra que lo cobija.
Informal, misterioso,
con sudor de mañanas de niebla
y tardes de invierno.
Corroído
pero no corrompido
de historias y fatigas
de faenas eternas…
nacido del mismo árbol
que le da sombra.
Una lágrima se desprende
junto a una hoja
que besa su cara superior
exigiendo perdón
caricia del tiempo
que parece no marchar.
Se ha detenido el aguacero
otra mano lo levanta,
sale de nuevo al ruedo
dos bueyes esperan
en otro tiempo plagado de misterios.

 

 

(*) Escritor de Neuquén. El poema es de su libro “Huellas” (Edición del autor, Neuquén, 2009).