COMENTARIO DE UN LIBRO RECIENTEMENTE PUBLICADO

“ESCAPAR”, POR ANGELINA COVALSCHI (*)

En “Escapar”, su última novela, Angelina Covalschi habla de la violencia. De la violencia a secas, sin aditamentos; de esa violencia que puede ser física o moral, o abarcar ambas dimensiones, propia de los individuos que actúan con saña y encono hacia otras personas, a quienes buscan deshumanizar para hacerlas objeto de sus caprichos y antojos.

“Escapar” habla de la violencia. Y de la obsesión. Y de la perturbación de los sentimientos y los pensamientos. También trata del deseo de dominación sobre el otro. Y del delirio religioso. Y de las pasiones físicas que obnubilan los sentidos y se transforman en relaciones perversas, enfermas. Y de la libido, que se presenta como un impulso latebroso, y no tanto, de la mayor parte de los episodios que se narran; y que constituye una incógnita sobre cuyo significado la autora indaga a lo largo de las páginas.

En síntesis, no es una de las creaciones más fáciles ni apacibles de Covalschi. Es un texto duro, áspero; no sólo por su lenguaje, que corta como un filo, sino por la profundidad de las ideas. Incursiona en el lado más obscuro del ser humano; en el lado que – a veces – permanece oculto, acechante detrás de una máscara de habitualidad que desaparece en forma súbita y deja lugar al tenebroso rostro de la maldad. Sin dudas, es un trabajo que muestra plenitud literaria; cuya calidad fue reconocida más allá de las fronteras nacionales, por la editorial española que lo publicó.

Luego de transitar la novelística a través de numerosos títulos incursionando en lo histórico y en lo intimista, como “Monsieur el rey” o “Celular”, “La novela de Borges” o “Las dunas”, la escritora ensaya esta obra donde se arriesga más que en ninguna otra; y que apuesta a encontrar los lectores que la interpreten. Rozando a veces la reflexión filosófica que se pregunta por el sentido de la vida,por la libertad, por la muerte, Colvaschi avanza por caminos que van más allá de la simple ficción. “La libertad es el aire”, dice Camila, el personaje principal que cuenta su vida en primera persona. “No desaparece más. Es el aire que llevamos dentro. Nadie está completamente preso”.

Cabe aclarar, antes de continuar este comentario, que el argumento se basa en un hecho real. Pero Covalschi evita la mera crónica, y convierte el trance en un logro artístico. Desde este punto de vista, la narración no desarrolla un esquema secuencial; sino que progresa en base a raccontos sucesivos. Es como uno de esos juegos de tablero y dados, donde el participante avanza unas casillas y de repente retrocede a otras donde no estuvo antes, para conocer detalles inéditos de la historia. Y luego vuelve a moverse hacia adelante. Pese a estos vaivenes que matizan el relato, el lector se introduce junto con la protagonista en la escabrosa trama, en forma imperceptible; tal como se suceden los lances conducentes a la situación de locura que señala el clímax de la novela. Sin embargo, el quiebre argumental, el anticlímax, se mantiene tácito, se infiere, se intuye; pero sólo queda explícito en el último capítulo.

Uno de los recursos más interesantes que presenta Covalschi, es el contraste entre la acción de la naturaleza y la actividad humana. La naturaleza puede ser violenta, con sus huracanes, terremotos y volcanes, pero su ira no es motivada por la sevicia. En la imagen del cono de aluvión con que la montaña va formando otra montaña a su pie, se muestra su inexorable accionar, lento pero implacable. Su firmeza contrasta con la veleidad de las personas, sometidas al vendaval de las pasiones y, a veces, de los desvaríos. Día tras día, en sus caminatas por la playa, Camila ve crecer la cima y su progreso la hace reflexionar: “Todos los días me acerco a la montaña. Me comparo con la que está naciendo a los pies de la otra. Me necesita, precisa de mi amparo y del cariño del universo. Soy también una parte del universo. Tuve una historia de dolor y nacimiento, como ella”.
En esos momentos de calma espiritual y física, posteriores a su prisión y su tormento, surge otro acontecimiento que induce a la protagonista a volver a confiar en las personas: su relación con Edi, la anciana con la cual se identifica; y cuyas experiencias cubren una parte extensa del texto.
Al finalizar la nota con la cual introduce el libro, Covalschi, haciendo referencia a que sus palabras se basan en el testimonio verídico de la persona que vivió los eventos descriptos, dice: “La narración se ajusta al relato de la protagonista y aun con el riesgo de ser criticada decidí ser leal a mis lectores. Ustedes son ahora los dueños de emitir su respectivos juicios”. Sin dudas, a lo largo de toda la obra la escritora es leal con el lector; no oculta ni disimula nada. Sus ideas, sus pareceres, su visión del suceso narrado están ahí, sin tapujos ni embelecos. Este volumen espera ser abierto para que quien lo haga forme su opinión, lo rechace o lo acepte, lo ame o lo odie. No admite cortapisas. Pero, para emitir opinión, debe ser leído. El desafío que plantea la autora lo amerita.

J. E. L. V.

(*) “Escapar”. Covalschi, Angelina (Editorial Círculo Rojo, España, 2017).