ESENCIAS

Por Eduardo Talero (*)

 

Hastiado de salones y jardines,
de besos y de rosas,
sin gusto ya para beber el vino
exprimido de viñas pecadoras;
¿sabes tú lo que ansío
después de tantas emociones rotas?
irme de peregrino
a un parque de quietud ensoñadora
donde silencio y paz a recibirme
salgan bajo la seda de su fronda.
-¿Qué haré allí? – me preguntas;
sin caricias, sin besos y sin rosas
sin el aroma de las manos blancas
y sin sabor de besos y de bocas.
– Principiar a vivir intensamente.
¿Ojos amados? Las estrellas solas.
¿Carne? La luz lunar; y en un frasquito
Labrado en el cristal de mis memorias
La esencia de la vida:
El éter de las añoranzas, y el aroma
Inefable del beso nunca dado
Que perfuma las alas de las flores.

 

(*) Escritor que vivió en Neuquén, donde escribió gran parte de su obra. Este poema es de su libro “La Zagala” de 1909; y fue tomado del libro “La Torre Talero: historias de vida del doctor Eduardo Talero Núñez y su Torre”, de Martha Ruth Talero de Passano (Editorial Bourel, Buenos Aires, 2013).