ARENAS ROJAS (*)

Por Ángela Barrera

“Cuenta tu historia”, me pidió con voz tenue mientras seguía mirando el cielo.

Su cuerpito flacucho estaba casi hundido en su totalidad en el suelo de arenas rojas. Ese viento tibio que los había abrigado, como una manta por mucho tiempo, se iba calmando y la noche se hacía cargo de pasar a la página siguiente.

Hoy sería igual que ayer, antes de ayer y antes, antes, antes de ayer.

-¿Cuántos días llevábamos ahí? Ya perdí la cuenta. Y las estrellas… ¿con qué imágenes nos sorprenderían esta noche?

¡Sus movimientos! ¡Ah, esos sí que eran fantásticos! Se superponían figuras colosales, brillantes, parecían millones de hadas danzando sin parar. Dibujaban mundos de luz.

Pero hoy era distinto. Hoy yo tenía que contar una historia.

Me tendí a su lado, cerré mis ojos y empecé a escudriñar en mis pensamientos. Algo tenía que encontrar, me dije.

Iban y venían personajes, ideas de todo tipo, todo se agolpaba para salir.

Percepciones internas y externas, se adueñaban de mi mente y de mi cuerpo…

¿De mi cuerpo?

El viento sopló más fuerte llevándose lo que quedaba de mí.

(*) Relato presentado por el escritor santacruceño Luis Ferrarassi, un frecuente colaborador de Literasur. Desde el taller de Iniciación a la Narrativa que brinda en el Instituto del Sindicato de Empleados de Comercio de Río Gallegos el escritor Luis Ferrarassi, frecuente colaborador de “Literasur”, se dio como consigna, mirar esta imagen durante breves segundos a los cursantes. Como una piedra cayendo en un estanque, esta imagen mueve ondas en el cerebro y hace sentir cosas diversas a quien la observa. Este relato, de Laura Gallego, es el resultado.