Mutando sentidos (*)

PorAlicia Cristina de Volpi


Este otoño con su cortejo de sepias
envuelve de harapientos matices
quita luz a las horas y pupilas 
clavando al azar sus buriles.
Los recuerdos reptan
al hueco de la memoria.

El viento su leal compañero
apura a los pájaros siempre jóvenes
y como un rosario desgrana el misterio 
entre hojas que no envejecen.
Solo son un guiño compasivo
del espacio vaciado.

Espera el sabueso del otoño 
entrenado para destrozar los instantes 
cautiva con sus pesares al unísono
en indiferente saqueo del ayer.  
Clavan sus gubias en la piel.


El tácito olvido otoña huellas
lívidas del cansancio de los espejos
con el barniz áspero de la soledad 
despide voces y risas en ecos.
Solo briznas se filtran 
del canasto aromado de mocedad.

El vital tránsito distraído retumba  
en paredes que nunca fueron tan frías
y sobre la humedecida pintura de bullas 
cuelga las estampas de la distancia.
Son demonios de la soledad 
en la casa desierta.
Y en la tarde oscura de otoño
tiemblan hasta las ventanas.
Un ocaso de soles se lleva los recuerdos.

 

(*) Premio Corona de Plata – Eisteddfod de Trevelin 2019