LA “PICADA” PATAGONICA

Por Raúl A. Entraigas (*)

Con flecos de yuyos,

la faja araucana

se tendió sobre el dorso erizado

de nuestra campaña.

Pálida de tierra,

larga de esperanzas,

como puente tendido al progreso,

como alfombra tendida a la Patria,

se agazapa entre chilca y chañares

la humilde “picada”.

Las noches le pesan,

las horas se alargan:

espera y espera

y el auto no pasa…

Al fin, a lo lejos,

tragando la pampa

envolviendo vellones de polvo

que enrosca a la zaga 

colúmbrase el monstruo

rugiendo sus ansias,

como un delirante

que en páramo abierto ululara

porque siente atracción de horizontes,

porque tiene hambre y sed de distancias…

Y pasa roncando

por la cinta sin fin de la pampa.

Y ella, alegre, distiende su alfombra,

despliega su gracia,

y saluda agitando pañuelos

de polvo de plata.

Hasta que allá lejos,

tras la línea arcana,

donde se unen el cielo y la tierra

en paz y compaña,

se lo roban quien sabe que raros

engendros de pampa…

Y se queda de nuevo esperando

la humilde “picada”

pálida de tierra,

larga de esperanzas…

(*) Escritor rionegrino. Este poema es de su libro “Patagonia región de la aurora” (Editorial Don Bosco, Buenos Aires, 1959).