ABSOLUTAMENTE OTRO CANTAR

Por Paulo Neo (*)

A mis mejores amigos no los he visto nunca. Raymond Chandler

Muchos dudan de la veracidad de los espectros que habitan el Castillo de Edimburgo, en Escocia. El histórico edificio es una estructura imponente que corona un volcán milenario ya extinto. Una antigua fortaleza militar devenida en sala de exposiciones y museos, pero que guarda en su interior los orígenes de una particular leyenda: la del Gaitero Solitario. La historia dice que por debajo del castillo se extiende una amplia red de túneles que lo conectan con la ciudad. Los nuevos moradores descubrieron aquello y para cerciorarse de su funcionamiento, decidieron enviar a un joven músico, a investigar. El valiente solitario se adentró en las profundidades para nunca más regresar. Y si bien, varias expediciones recorrieron luego los túneles y pasadizos, el cuerpo del gaitero nunca fue encontrado. Cada tanto, se dice, puede escucharse el sonido de una gaita lejana que ejecuta melodías funestas, acordes sombríos que impregnan el castillo en noches aciagas. De todos modos, hay quien afirma haber visto al espectro ingiriendo alguna bebida caliente en un descanso entre sus respectivas guardias nocturnas. Insinuando que se trataría de un simple muchacho provisto de un buen disfraz de época. Resta decir que estas alusiones echan por tierra siglos enteros de tradición fantasmática. Ahora bien, que casualmente a Usted le ofrezcan un tour de dos horas de duración y que asegura un encuentro con El Gaitero Solitario, por apenas unos 15 euros, es sin duda, absolutamente otro cantar. 

(*) Escritor santacruceño. El relato fue tomado de su web literaria (http://www.pauloneo.com/#!/-opinion/).