En el marco del taller de Narrativa (3ra edición) que coordina el escritor riogalleguense Luis Ferrarassi, se trabajó sobre el micro relato. Aquí publicamos tres de ellos.

LA PEQUEÑA AMORFA

Por Raúl Bocanegra

Ella nació fluyendo de un recipiente al caer del borde. Al principio, nadie la reconocía porque la pobrecita no tenía una forma definida; pero, a medida que se iba acercando al suelo, la resistencia del aire contribuía a individualizarla, achatando sus extremidades inferiores y adquiriendo una forma icónica. Al impactar en el piso, su composición se dispersa formando varias porciones de sustancias líquidas, volviendo, aquella gota de agua, a perder su identidad tan ansiada.

TÁCTICA DE CONTIENDA


Por Joaquín Paván

Estaban ambos reyes detrás de sus leales tropas; expectantes a la movida del otro, era la calma antes de la tempestad.De esa batalla solo quedaría un rey en pie.La caballería del rey Jorge se adelantó y la respuesta no se hizo esperar.La batalla dejó cientos de heridos y muertos, al final el rey Jorge quedó aislado de su legión, a merced de su muerte, se rindió y dejó caer su última pieza.El rey Ezequiel se alzó victorioso y reinó hasta que el tablero se volvió a acomodar.Una nueva partida empieza.




BENSON

Por Carlos E. Arenillas

Benson se levantó a las tres de la mañana después de escuchar durante dos minutos el sonido de su reloj despertador. Tardó algunos segundos en darse cuenta de que se encontraba en la habitación del hotel Finnis Inn en Cardiff, la capital de Gales. Se levantó y cruzó la habitación rumbo al baño, se lavó la cara y los dientes. Abrió su vieja maleta de cuero y eligió con esmero su ropa. Chequeó la pequeña habitación para cerciorarse que no se olvidaba nada y partió rumbo a la recepción a cancelar su noche de hotel. Al llegar, hizo sonar el llamador dos veces sin respuesta. Dejó sobre el mostrador las quince libras. Caminó las siete cuadras que había hasta la estación de trenes con gran inquietud, su prometida Mary estaba a solo unas horas de distancia, su corazón latía presuroso. Al llegar a la estación la encontró vacía, una serie de luces de color ocre apenas iluminaba la boletería, los andenes y las vías. Fue a sentarse en un banco. Como todavía faltaba casi una hora para que viniera el tren se puso a leer un libro. Se olvidó del mundo hasta que, una ráfaga de viento muy fría llegó a su cara y lo interrumpió. Inquieto, levantó la vista, pero no vio casi nada, solo papeles y hojas transportados por el viento cruzaban la vía haciendo un extraño sonido. Comenzó a sentirse raro, sus manos transpiraban, su cabeza se llenaba de oscuras premoniciones. De repente, cuatro poderosos reflectores de luz se encendieron sobre el andén y lo enceguecieron, se frotó los ojos varias veces y apenas pudo ver cómo dos hombres de blanco muy fornidos se acercaban a él, lo levantaban y se lo llevaban, quiso resistir, pero se agotó en el intento. Los hombres de blanco le hablaron al oído con cierta dulzura: -¿Otra vez Benson te escapaste al patio? ¿Qué vamos a hacer con vos? Ahora vas derecho a tu habitación, te tomas las pastillas y luego a desayunar ¡eh! Nada de volver a escaparte, pillo.