COMENTARIO DE UN LIBRO RECIENTEMENTE EDITADO

“CARTAS.DOC” POR MARGARITA BORSELLA Y MIGUEL OYARZÁBAL (*)

Comentar «Cartas.doc» proporciona una doble satisfacción. Por un lado, porque el libro reúne varios conocidos nombres de la Literatura Patagónica. Por otro, porque se trata de una obra novedosa y bien lograda, que satisface al lector que se acerca a ella.

¿Cuáles son los nombres que aúna? En principio, el de sus creadores, dos conocidas plumas regionales: Margarita Borsella, autora de «Buenos Aires Chico», «Silencios» y «Rescatando Matices» , y Miguel Oyarzábal, el reconocido (y recordado) bate madrynense, ya fallecido. Tiene además prólogo de la poeta valletana Cecilia Glanzmann y fue publicado, en forma prolija y cuidada, por «Umbrales», la editorial que dirige la escritora Mónica Soave, quien, si bien radicada en Buenos Aires, está profundamente ligada a las letras sureñas.

¿Y por qué se dice que es novedosa? Porque recurre a un género no muy común en la región: el epistolar de ficción. Al respecto dice la prologuista:

«Cartas es una nouvelle epistolar en la que los dos autores han podido mantener su estilo personal, pero, al mismo tiempo, con una coordinación que tensa, atrapa y sostiene todo el sintagma discursivo donde lo dialógico no sólo está entre los dos protagonistas narradores, sino también con el lector, paso a paso, carta a carta…»

Ahora bien, se trata de un género epistolar «aggiornado», porque como sugiere el título y como surge de la lectura de las «cartas», éstas en realidad no se cursan por vía postal normal, sino por correo electrónico. Pero tal circunstancia no genera diferencia alguna en la forma de redactar la correspondencia. Y ese es un punto interesante para destacar.

Lejos de la inusitada brevedad de algunas «redes sociales» o del recurso prioritario a la imagen de otras, el tradicional correo electrónico permite desarrollar una escritura similar a las misivas que antes se cursaban, manuscritas o escritas a máquina y sobre mediante, para mantener una relación a distancia.

De allí que cuando Margarita y Miguel, Angelina y Roberto, intercambian sus mensajes, se produce una confrontación – no en el sentido polémico sino en el comparativo – de estilos y personalidades, que genera un texto sólido y ágil, lleno de contrastes, de sucesos inesperados, de situaciones llamativas que mantienen la atención del lector. Es un contrapunto, una payada en prosa, que fue el origen de la obra y que también le otorga originalidad, porque en otras creaciones similares es un sólo autor el que representa los dos – o más -corresponsales.

Pero entre las lógicas digresiones de una conversación de dos amigos que tienen mucho para contarse, se adivina una línea argumental. Así como se narran recuerdos, anécdotas, hechos cotidianos de diverso tenor, que van de lo cómico a lo trágico, a lo largo de las hojas aparecen datos que se ocultan entre los demás, que cobran sentido a medida que se desarrolla la narración y que permiten entender lo acaecido y arribar al desenlace; como en esos dibujos hechos con píxeles que vistos de cerca no dejan distinguir el gráfico, pero que al tomar distancia revelan su forma.

De tal manera, cuando quien lee sus páginas llega al término, encuentra el desenlace de una trama en la cual fue introducido en forma inopinada. Pero nada se dirá de ella ni del sorpresivo final. Se deja al lector el placer de descubrirlo.

Este es un libro recomendable, que sin dudas entretiene. Con su inexorable avance, el año está arribando a su fin; y con él llegan el verano y las vacaciones. No es mala idea llevar esta novela a la playa y en esos momentos libres frente al mar, sumergirse en sus páginas para disfrutar de una amena lectura, guiado por la inventiva y la destreza de Borsella y Oyarzábal.

J.E.L.V.

(*) “Cartas.Doc” de Margarita Borsella y Miguel Oyarzábal. (Editorial Umbrales, CABA, 2019).