COMENTARIO DE UN LIBRO RECIENTEMENTE EDITADO

“GORRIONES DE LA NOCHE” POR JORGE CURINAO (*)

“Gorriones de la Noche”, de Jorge Curinao, hace un nuevo aporte a la Literatura regional con un estilo poético a tono con los tiempos que corren: el micro- poema. Así como la narrativa ensaya el micro-cuento y el micro-relato, la poesía también busca incursionar en sus manifestaciones minimalistas. No es el aforismo, el refrán o la máxima. En la línea del haiku japonés de tres líneas, del pareado español de dos, se llega al verso único, al verso mono-lineal. Esta técnica, que ya tuvo y tiene diversos antecedentes y cultores, como Antonio Porchia y Alejandra Pizarnik, es la que el autor riogalleguense eligió para expresarse. Son cuarenta poemas, la mayoría de una oración, algunos de dos y los menos de tres, que a razón de uno por hoja – para dar mayor contundencia a su brevedad – pintan con trazos precisos el universo íntimo del escritor. 

Porque de eso se trata el libro. En los poemas que integran sus cinco textos anteriores, el poeta acostumbró a sus lectores a sumergirse en un mundo conformado por sus espectros, que son los de todos; pero que él con su Arte logra volcar al papel. En “Gorriones de la Noche” vuelve a ese mundo; aunque busca reducirlo a su expresión mínima. Y el efecto que obtuvo, luego de cinco años de paciente elaboración, es un conjunto de obras en las que no sobra ni falta una palabra; y que están tan concentradas, al modo de la materia en el punto que precedió al Big – Bang, que al ser leídas generan en el lector un estallido de ideas. Cada micro – poema es un disparador para originar, merced a la sensibilidad de quien lo lee, un cosmos de pensamientos y sentimientos. A partir de ese verso inicial, el lector puede agregar, arriba o abajo, todas las líneas que quiera y que su creatividad le inspire.

Al recorrer la obra, surgen una serie de “palabras clave”, parecidas a las de esos listados que aparecen al pie de ciertos artículos de la red, algunas de las cuales se repiten varias veces y otras no tanto. Como “perro”, “puente”, “pájaros”, “viento”… Pero cada uno de esos términos tiene un significado particular en el universo del bardo. O varios. Cada vocablo es en realidad una metáfora de otros tantos. Por eso cuando, fruto de su afán sintetizador, el párrafo de un poema en prosa se sublima en unas pocas líneas, esas “palabras clave” fijan el mensaje que el artista quiere hacer llegar. Con seguridad, otra de esas palabras es “gorriones”. En las páginas del libro hay gorriones del día y gorriones de la noche. Estos últimos, los que figuran en la ilustración de la tapa, son muy significativos para el autor; porque son los recuerdos vividos en un ambiente nocturno que estimuló en su juventud su pasión por la Literatura y su numen creador.

El libro se presenta en una edición muy cuidada y prolija, realizada por Remitente Patagonia. La fotografía de tapa, muy estética y elocuente, es del mismo escritor. En las solapas puede encontrarse una breve biografía del poeta y el detalle de sus obras anteriores. El prólogo, ubicado luego de la dedicatoria “A Lunita”, es de Noelia Palma. Al iniciarlo la prologuista manifiesta: “¿Dónde habita la noche para el poeta Curinao? ¿Qué nido construyó dentro de su poesía para que podamos los lectores ser gorriones y álamos?”. Y más adelante: “¿Sobre qué hebra de luz construyó Jorge Curinao su nido para resistir los vientos de su propia poesía?”.

También la contratapa tiene una nota introductoria que, entre otros aspectos, expresa: “… “breve” no es sinónimo de “efímero”. La calidad de efímero, otra de las características de la actualidad, no cabe a la presente obra, porque, sin duda, estos “Gorriones de la noche” están destinados a perdurar y a convertirse en referentes ineludibles de la Literatura Patagónica”. Como es lógico, quien escribe estas líneas no puede dejar de hacer suya esa opinión.

Ya es tiempo de dejar que los gorriones vuelen; con un vuelo por los cielos sureños, y seguramente de otras latitudes lejanas, que se desea exitoso para el escritor y su creación. Por eso, para dar fin a este comentario y a título de colofón, se transcribe uno de los micro-poemas del libro, que tiene mucho de síntesis de toda la obra y pinta al autor de cuerpo entero:

Mi tristeza viene de los puentes, no de la noche

J.E.L.V.

(*) “Gorriones de la noche”. Curinao Jorge. (Trelew, Remitente Patagonia, 2020). Contacto con el autor: jorgecurinao06@yahoo.com.ar