HOY: DOS MICRORRELATOS DE BETINA GROSMAN

NOSTALGIAS DE LLUVIA (*)

Un paraguas liso y formal acompañaba siempre al profesor de matemáticas. Si ese día el sol se adueñaba del cielo, el paraguas se quedaba quieto  como en penitencia, escuchando la lección. ¡Hasta lo oíamos roncar! Pero si era una de esas mañanas húmedas, en las cuales el aire se ponía pegajoso, él estaba alerta, como un jugador a punto de largar la competencia. Y cuando la lluvia mojaba los cristales y su melodía se hacía escuchar en todos los rincones de la escuela, el paraguas daba más giros que Jorge Donn bailando el Bolero de Ravel. El profesor llegaba a enojarse y lo retaba porque era tan contagiosa su alegría, que hasta las paralelas del Teorema de Thales danzaban en el pizarrón.      

LA MAGIA

Romualdo había comprado una calabaza en el mercado. La subió a su balcón. Pronunció catorce palabras mágicas y la calabaza se transformó en un helicóptero. Pero Romualdo no tenía a mano un ratón para convertirlo en piloto y el helicóptero se estrelló contra un poste apenas llegó a la esquina. Pasada la medianoche, se hizo puré.     

(*) Este relato obtuvo el primer premio en el Concurso Nacional de microrrelatos para adolescentes de la Academia de Literatura Infantil y Juvenil (Alij), con su trabajo “Nostalgia de la lluvia”, que firmó con el seudónimo “Athena”.