bocat-2012

 

QUIETUD

Por Aurelio Salesky Ulibarri (*)

 

Todo estaba quieto, sin trajín los llanos…
Las grises montañas,
que al andar del día,
después de las lluvias,
mojados los montes,
tornáronse oscuras,
apenas se veían entre las tinieblas
que sumido en sueños
desprendió el crepúsculo.
Todo estaba quieto…
La voz del chingolo,
que entre la segura morada espinosa
de los matorrales
acunaba en silbos
los primeros sueños de las avecillas,
quedóse en silencio, mostróse dormida…
En el sur lejano, a velar sus sueños,
pronto aparecieron algunas estrellas.

Todo estaba quieto…
Por la senda opaca donde caminaba,
serpenteando arbusto, oliendo el tomillo,
tropezando a veces con las pedrezuelas,
me abrazó de pronto la quietud aquella.
Y miré hacia el cielo,
Me sentí más bueno,
Y sentí que amaba,
Que amaba a la vida
¡que amaba a mi tierra!
(*) Escritor chubutense.