atardecer

 

TARDE QUE SE INCLINA

Por Alfredo Ismael Lama (*)

 
Esta es una tarde que se inclina
como si desmayada, sin sangre
por mis gritos, discurre.

Pero la soledad, partida indómita
no me permite apreciar la claridad del sol.

Es la hora del recuerdo…
En los héroes, rotos de silencio

la castidad de las palabras no se altera.
Se declaran incólumes ante el paso de las horas.

Y en el verde peregrinar de los vergeles
la raíz nueva solicita calor a soles nuevos.

Iré hacia ellos, cuidando que en el vuelo
pueda salvar mis alas, y si no puedo
pediré ayuda.

 

(*) Escritor de Comodoro Rivadavia.